En un acto con estudiantes, familias y autoridades, la comunidad educativa del paraje tunuyanino le puso nombre a la institución en homenaje a un emprendedor vitivinícola que creyó en la tierra y en la educación.

La Escuela Secundaria N° 4-267 de Agua Amarga, en Tunuyán, vivió una jornada cargada de emoción con el acto de imposición del nombre “Francisco Hinojosa”. Estudiantes, docentes, familias, autoridades y vecinos se reunieron para reconocer a un hombre cuya vida estuvo muy ligada a este paraje y al desarrollo de su comunidad.

Participaron el intendente de Tunuyán, Emir Andraos; la directora de Educación, Andrea Rodríguez; la directora de la institución, Jaquelina Impellizzere; el delegado Diego Arrué; integrantes de las familias Ruano e Hinojosa y representantes de la comunidad educativa.

Un nombre que construye identidad

Durante el acto se descubrieron las placas con el nuevo nombre de la escuela. También se reconoció a cuatro estudiantes, Selena, Agustina, Rafael y Julieta, que participaron en la creación del logo y el distintivo que acompañarán esta nueva identidad institucional.

La directora Jaquelina Impellizzere reflexionó sobre el sentido de darle nombre a una escuela. “Nombrar es distinguir, es otorgar cualidades y a veces es apostar a un destino. Ponerle nombre a una escuela es colocarle un rostro, una identidad y un legado”, expresó.

Sobre la nueva etapa que comienza la institución, agregó: “Hoy nuestra querida escuela deja de nombrarse solo por un número, para llamarse con orgullo Francisco Hinojosa. A partir de hoy nuestros estudiantes ya no asisten a la 4-267, sino que asisten a la Francisco Hinojosa, un nombre que apostó y creyó en la tierra y que nos enseñó que no hay metas imposibles”.

Una historia ligada a Agua Amarga

El intendente Emir Andraos agradeció haber sido parte de la jornada y destacó la figura de quien ahora da nombre a la escuela. “Es importante hacer memoria y reconocer la vida de un hombre que, sin dudas, marcó el destino de este paraje”, señaló.

Andraos lo describió como un visionario que, con escasos recursos y un gran corazón, generó un fuerte sentido de pertenencia. Recordó además su vínculo con la tierra y su trayectoria como emprendedor vitivinícola, y subrayó la importancia de que la institución honre su legado como ciudadano ilustre del departamento. “Cuenten con nosotros para que esta institución siga creciendo, para generar arraigo, territorio”, afirmó.

Uno de los momentos más significativos fue el testimonio de Shirley Hinojosa, hija de Francisco. Contó que su padre fue un hombre muy humilde, que solo pudo estudiar hasta tercer grado porque debió empezar a trabajar, una experiencia que lo marcó profundamente.

“Tal vez porque no pudo tener educación, consideraba a la misma como uno de los pilares fundamentales de la sociedad. Para él, la educación era una niveladora social”, relató. Y agregó: “Para toda nuestra familia es una emoción que hoy esta escuela secundaria lleve el nombre de Francisco Hinojosa”.

Una celebración con la comunidad

La ceremonia contó con la Banda Militar Granadero Chepoyá, que acompañó el acto con melodías del cancionero popular. La jornada siguió con la presentación de Los Hermanos Coria, junto al Ballet Estable de la Escuela Francisco Hinojosa.

Como gesto de acompañamiento a la institución, el intendente entregó material deportivo y cuatro bancos de exterior para el patio de juegos y el espacio recreativo de la escuela.

Así, la escuela de Agua Amarga comienza una nueva etapa con un nombre que recupera una historia propia del lugar y que, desde ahora, acompañará a cada estudiante que pase por sus aulas.