La mamá advirtió algunos síntomas el domingo, pero recién el miércoles los médicos le dieron el diagnóstico. Está en terapia intensiva.
Un nuevo caso de botulismo lactante tiene en vilo al Valle de Uco. Esta vez se trata de un bebé de un mes que está internado grave en el hospital Notti.
«Mi bebé dejó de tomar la teta, dormía todo el día y se quejaba”, dijo Diana Ortega (21) al explicar cómo detectó los primeros síntomas.
«Le costaba respirar, tenía el llanto silencioso”, agregó la joven madre que vive junto a su esposo en Eugenio Bustos.
Todo empezó el domingo 29 de octubre. Ese día Fausto Valentino estaba decaído, no quería tomar el pecho, literalmente «no tenía fuerzas para succionar”. Pasó la noche molesto y Diana decidió llevarlo al hospital de Eugenio Bustos a primera hora del lunes.
«Estuvo internado desde las 8 hasta las 17. Le hicieron muchos estudios y todos daban bien. Los médicos me dijeron que tenía anginas y un hongo en la lengua que por eso no podía tomar la teta. Le dieron paracetamol en gotas para la fiebre y me mandaron a mi casa”, contó Diana.
Pasaban las horas y Fausto no mejoraba, así que para tener otra opinión médica y lo llevó al hospital Scaravelli de Tunuyán.
«Llegué a la medianoche y estuve hasta las 4 de la mañana con mi bebé y los doctores me dijeron lo mismo”, explicó la mamá del bebé que el 19 de noviembre cumple dos meses.
Fausto pasó otra noche sin alimentarse bien y quejándose. El martes a la mañana nuevamente fue al hospital de Eugenio Bustos y ahí le pusieron suero porque estaba deshidratado y le aconsejaron darle la leche con una jeringa.
«Mi bebé seguía sin comer y estaba cada vez peor. Mi papá me consiguió turno con una pediatra de La Consulta y ahí lo llevé cerca del mediodía. Cuando la doctora lo vio me dio una derivación de urgencia al Notti”, Diana continuó narrando la odisea.
«Recién el martes a la noche lo internaron. Quedó directamente en terapia intensiva cerrada y le hicieron un análisis de la materia fecal y con eso tuvieron el diagnóstico de botulismo lactante”, agregó.
Diana solamente busca exponer lo que le tocó vivir con su hijo para concientizar a otros padres sobre la enfermedad. Ahora Fausto está internado estable pero grave con respirador, sonda y un catéter para hacerle transfusiones. Los médicos ya le colocaron la antitoxina y solo resta esperar la evolución.
«Nos dicen que las mejoras se pueden ver en tres meses, en seis meses o en dos años. Además le pueden quedar secuelas. La vida de Fausto todavía corre peligro porque se puede descompensar y puede pasar cualquier cosa ”, contó Diana.
La enfermedad
Según la Organización Mundial de la Salud, el botulismo lactante suele afectar a niños menores de seis meses.
A diferencia del botulismo de transmisión alimentaria -causado por la ingestión de toxinas previamente generadas en los alimentos, por ejemplo las conservas- este botulismo se produce cuando los lactantes ingieren esporas de Clostridium Botulinum que germinan como bacterias, colonizan el intestino y liberan toxinas.
En la mayoría de los adultos y los niños mayores de seis meses esto no ocurre, porque las defensas naturales del intestino que el organismo desarrolla con el tiempo impiden la germinación y el crecimiento de la bacteria.
En los bebés los síntomas son: constipación, pérdida de apetito, debilidad y llanto alterado y una apreciable pérdida del control de la cabeza.
Qué pasa en el Valle de Uco
Según estudio de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNCuyo, en el Valle de Uco hay más casos de botulismo lactante que en el resto de la provincia por las características de la zona.
Aunque el mecanismo de transmisión de la enfermedad no está totalmente aclarado, los científicos tienen algunas certezas. Se sabe que las esporas de Clostridium Botulinum están en los suelos y se transmiten por su deglución cuando, a partir del viento, se transforman en polvo contaminante en el entorno del niño lactante y la madre y/o sobre diferentes alimentos.
En el suelo las esporas viven normalmente por largos períodos de tiempo y a partir de allí pueden llegar a los alimentos como también pueden ser ingeridas directamente por los lactantes.
Los estudiosos también señalaron otros factores que favorecen al desarrollo de la enfermedad en la zona como: las condiciones ambientales, topográficas y climáticas (vientos, humedad y precipitaciones). El Valle de Uco está ubicado a 1.050 msnm, asentado en una depresión rodeada por la Cordillera y cerrillos pedemontanos, dentro de la zona árida argentina, caracterizada por su clima seco desértico con frecuentes episodios de viento Zonda, fuerte y caluroso, con muy escasas precipitaciones. Con estas condiciones, durante los días ventosos se produce la volatilización de las esporas, las que durante un tiempo variable, quedan en suspensión los días de calma posteriores, contenidas en el polvo del aire.
Además en Tupungato,Tunuyán y San Carlos, se desarrolla una intensa actividad agrícola, como el cultivo de ajo, papa y cebolla, que implica movimiento de tierra y el establecimiento de galpones de empaque donde se genera mayor cantidad de polvo ambiental.
Todo esto contribuye a que el botulismo del lactante encuentre aquí las condiciones óptimas para transmitirse al grupo de riesgo.
Fuente: Los Andes







