Los chicos de la Compañía de María de Tupungato saben que la de separación domiciliaria de residuos no funciona si el sistema municipal no acompaña.
Conocen de cooperativas que dignifican el trabajo en basurales. Pueden dar cátedra sobre el circuito de los residuos urbanos en su departamento. Por haberla vivido, entienden la batalla política que las buenas ideas deben dar en los Concejos Deliberantes y en la Legislatura. Y sobre todo… saben que el cambio “empieza por casa”.
Hoy son gestores ambientales concretos en su comunidad y es porque se animaron a aprender fuera del aula y a tomarse en serio lo que estudian. Podrían haberse quedado con el proyecto de clasificación de residuos que el actual tercer año armó para una Feria de Ciencias del 2015, pero hoy no estarían sentados a una mesa de diálogo discutiendo políticas municipales para mejorar el lugar donde viven.
En el último tiempo, toda la escuela se ha involucrado en la temática. Siguieron distintas líneas de acción e investigación, dejaron en espera algunos proyectos por ambiciosos, a otros para que sigan su curso legislativo y mientras tanto inventaron… el “carpetómetro”.
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