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En 2024, la provincia de Mendoza registró una tasa de mortalidad infantil de 7.5 fallecimientos por cada 1,000 nacidos vivos, reflejando un incremento en comparación con el año anterior.

Aunque técnicamente es recomendable utilizar períodos de tres o cinco años para calcular la tasa de mortalidad infantil, Mendoza sigue estando por debajo del promedio nacional. Sin embargo, este aumento debe servir como una alerta tanto para nosotros, responsables de maternidad e infancia, como para las autoridades nacionales. Es vital que estas políticas no sufran recortes y que todos los mendocinos sigan cuidando de la salud durante el embarazo, incluso en tiempos de crisis. Esta información proviene de los informes de la Dirección de Maternidad e Infancia.

En cuanto a las cifras, el 2019 registró 223 defunciones infantiles, que fueron disminuyendo hasta llegar a 111 en el 2023, antes de aumentar a 139 en el 2024. En el sector público, las defunciones aumentaron de 84 a 95 (+13%), representando el 59% de los partos con un total de 10,921 nacimientos, mientras que en el ámbito privado, se pasó de 25 a 41 defunciones (+64%), por lo que cubre el 41% de los nacimientos (7,621).

Las causas detrás de estas defunciones son variadas. Las malformaciones incompatibles con la vida constituyen el 32% (44 casos), manteniendo cifras similares al año anterior. Sin embargo, un cambio notable ocurrió en las causas perinatales, que subieron de 59 a 81 casos. Dos factores destacaron especialmente: “Feto y recién nacido afectados por condiciones de la madre no necesariamente relacionadas con el embarazo presente”, que aumentó de 6 a 17 casos; y “Feto y recién nacido afectados por complicaciones de la placenta, del cordón umbilical y de las membranas”, que subió de 3 a 13 casos.

Entre 2023 y el primer semestre de 2024, Argentina experimentó un aumento de 15 puntos porcentuales en la pobreza, alcanzando niveles del 50%. La mayoría de los indicadores sociales del país reflejaron un marcado deterioro. Estas crisis generan aumentos en la ansiedad, el estrés y las tasas de consumos problemáticos, todos ellos factores de riesgo para la salud.

Un gráfico acompaña esta información mostrando la tasa de mortalidad infantil en Mendoza durante los últimos 33 años. Es evidente que después de crisis económicas como la hiperinflación al final de los años 80 y principios de los 90, la crisis de mediados de los 90, la salida de la convertibilidad en 2002-2003 y la crisis financiera global de 2008-2009, han ocurrido incrementos significativos en las tasas de mortalidad infantil.

Mendoza viene fortaleciendo su sistema de salud público en los últimos años, en particular garantizando maternidades seguras, pudiendo asegurar que todas las maternidades públicas cumplen hoy las normas CONE (condiciones obstétricas y neonatales esenciales) y capacidad de atención para garantizar acceso y un servicio de calidad. Esta fortaleza debe ser complementada con una sólida estrategia de atención primaria para los correctos controles prenatales y un trabajo comunitario que tienda a disminuir las inequidades en el acceso a los servicios de salud. Al mismo tiempo, durante 2024 se llevaron a cabo un conjunto de reformas tendientes a fortalecer el sistema de salud, logrando frenar la migración de profesionales e incrementar en 60% la cantidad de médicos que ingresan a residencias.

Este incremento en la mortalidad infantil debe obligarnos a duplicar esfuerzos, a construir mejores políticas para el porvenir. Cuidar a las mamás y a los bebés debe ser un objetivo prioritario de todos como comunidad. Es una responsabilidad del Estado, pero también de todos los ciudadanos. 

Debemos continuar el proceso de garantizar maternidades con normas CONE ahora en el sector privado. Debemos crear mejores condiciones para los profesionales en atención primaria, y así disponer de más médicos, licenciadas en obstetricia, médicos y enfermeros. Debemos abordar la problemática de salud mental y los consumos. Debemos seguir fortaleciendo la política de inmunizaciones para cuidar de nuestros niños. Debemos seguir luchando contra la pobreza, las condiciones de saneamiento y las habitacionales. Debemos seguir empoderando a las mujeres, la lactancia materna y promoviendo la educación materna. Debemos ser conscientes de los que nos falta, para todos los días, dar un paso adelante.