Como si no existiera la cuarentena, un grupo de amigos se reunió el jueves a la noche para preparar un asado y festejar un cumpleaños. Fue en Toay, una ciudad rural de poco más de 12 mil habitantes ubicada en el corazón de la provincia de La Pampa pero tal reunión contó con un agravante ya que del festejo participaron unos 6 policiales los cuales fueron demorados, sancionados y separados de la fuerza.
El llamativo estacionamiento de vehículos en la zona atrajo la atención de la Comisaría N°5 de Toay y a raíz del alboroto, una patrulla se acercó a la calle Mitre al 200 donde estaba ubicada la casa del festejo y grande fue la sorpresa cuando un oficial les abrio la puerta y sorprendieron in fraganti a sus colegas policiales.
De resultas de la intervención y según lo comunico el gobierno dela provincia, además del anfitrión que resultó ser un oficial de la comisaría de Toay, fueron imputados un oficial subinspector de la subcomisaria de Conhelo (a 100 kilómetros de Santa Rosa), dos oficiales ayudantes de la Comisaría Sexta de Santa Rosa, un oficial subinspector de la comisaría Segunda (Santa Rosa) y otro oficial ayudante de la División Seguridad Rural, en tanto se secuestraron los cinco vehículos con los que se violó la cuarentena: un Chevrolet Prisma, un Ford Ka, una pick-up Chevrolet modelo S10, una Ford EcoSport, y un Chevrolet Agile.
La denuncia policial radicada contra los efectivos quedó caratulada por la infracción del artículo 205 del Código Penal, que penaliza a quienes violan las medidas preventivas para “impedir la introducción o propagación de una epidemia”, cuya pena que puede ser aplicada va desde los seis meses a dos años de prisión, en tanto desde la Jefatura de Policía, se remitieron las actuaciones a la Fiscalía de Investigaciones Administrativas y posteriormente los policías fueron puestos en situación pasiva por decisión del Ministerio de Seguridad, que depende del gobernador pampeano Sergio Ziliotto.








