Con gran personalidad y orden, el Ciclón empató 0-0 con el durísimo Palmeiras, en Sao Paulo, y se clasificó.
Un San Lorenzo gigante, con personalidad, con orden, con orgullo. Y al final, con el objetivo atrapado, con el pasaje a octavos de la Conmebol Libertadores asegurado. Sí, fue una gran noche en San Pablo.
Leandro Romagnoli configuró la formación con una línea de 5 defensores, más Eric Remedi y Elián Irala en el mediocampo, con Iván Leguizamón y Alexis Cuello recorriendo las bandas todo el tiempo y arriba con Adam Bareiro como siempre dejando el alma.
Muchos equipos argentinos van a Brasil y sufren. San Lorenzo, no. El Ciclón propuso un partido de personalidad y orden, pensado para explotar los espacios de contraataque con la velocidad de Leguizamón y Cuello. Por otro lado, le cerró los circuitos a Palmeiras, como para no dejarlo levantar vuelo.
En ese contexto, los brasileños no generaron ninguna situación nítida en el primer tiempo. La más clara fue una jugada con pelota detenida que terminó en gol de Gustavo Gómez, anulado por posición adelantada. El que más cerca estuvo con su fórmula fue San Lorenzo, cuando Eric Remedi pateó apenas por arriba del travesaño después de una corajeada de Bareiro.
Hubo un rato en la segunda etapa en el cual Palmeiras presionó y preocupó un poco más a San Lorenzo, pero tampoco se trató de un dominio abrumador. Ahí los brasileños generaron un par de chances peligrosas, pero surgió Facundo Altamirano para bloquear todos los intentos del verdao. Pero cuidado: San Lorenzo también tuvo su chance: un cabezazo de pique al piso de Cuello se elevó y pasó muy cerca del travesaño. Al cabo, se tomaron obvias precauciones sin olvidar el arco rival.
Fuente: Prensa San Lorenzo






