Ante más de 250 personas, su antecesor y amigo, Jorge Difonso, le entregó las llaves del departamento más antiguo de la provincia.
Ayer al mediodía, en un acto sencillo, pero con un marco imponente en la orilla de la Laguna del Diamante, en medio de la Cordillera de los Andes, Rolando Scanio juró y asumió como Intendente de San Carlos.
Para los sancarlinos, la Laguna del Diamante no es sólo un ícono turístico, sino que representa la necesidad de cuidar el agua pura, eje principal de los tres períodos de la gestión Difonso que ahora dará continuidad el nuevo intendente. «Sin el agua no tenemos futuro», dijo Difonso al cerrar su breve discurso de despedida. Unos minutos después y tras mencionar varios de los proyectos con los que llega a la intendencia, Scanio señaló: «cuidaremos el agua como lo venimos haciendo».
El acto de asunción fue, como es habitual, una sesión especial del Concejo Deliberante de San Carlos, en el que su presidente, Ángeles Sara, le tomó juramento a Scanio. Al flamante intendente lo acompañaron su par de Godoy Cruz, Tadeo García Zalazar; el secretario de Ambiente, Humberto Mingorance; el director de Recursos Naturales, Sebastián Melchor; familiares, amigos, funcionarios locales y la banda militar Granadero Chepoyá.







