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Con sus propias manos, y con el apoyo de su madre y amigos,  hace cinco meses Alexis de Matos (18) terminó de construir su casa. Un hogar para él, para su mujer Teresa Piñero (19) y el hijo de ambos, Luciano, de apenas siete meses de vida. La joven familia vivió allí hasta que en febrero surgió una posibilidad de trabajo en Buenos Aires, a donde se fueron en busca de otras posibilidades. Como a muchos misioneros desparramados en el país y el mundo, la pandemia por el coronavirus les cambió los planes y el último fin de semana tuvieron que volver. Pero la casa, esa que hizo Alexis con sus manos y apoyo de su madre y amigos, ya no estaba. A los ladrones no les pareció suficiente llevarse todas las pertenencias de la familia Matos – Piñero, sino también que desarmaron la estructura de madera y así, literalmente, le robaron la casa, quedando solo la tierra y el cerco perimetral de alambres. Además de la casa, se llevaron todo lo que había adentro: garrafa, cocina, camas, colchones, vajillas, mesas, sillas, ropa de cama, indumentaria, lavarropas y mucho más. 

El hecho ocurrió en San Vicente, y fue descubierto el fin de semana cuando los jóvenes llegaron a su vivienda sobre el kilómetro 48 de la ruta provincial 13, en el barrio Taruma. Allí, como otras 1515 personas que volvieron desde otros lugares del país mediante la logística de la Casa de Misiones, debían hacer la cuarentena obligatoria, pero se toparon cara a cara con la incertidumbre.

“Me dieron ganas de llorar, sentí mucha tristeza porque nunca me había pasado algo así. Lo que me hicieron es muy injusto, me costó mucho trabajo levantar todo eso para que me lo quiten de un día para otro”, dijo Alexis. En la jornada de ayer, con la bronca aún entre dientes, dio más precisiones de lo sucedido y detallo, que luego de enterarse de lo ocurrido llamó al 911 pero le dijeron que tenía que acercarse a una comisaría para hacer la denuncia, por lo que se movilizó.

Los efectivos llegaron a su ex residencia, hicieron fotos y pericias. Volvieron al día siguiente, pero después no tuvo más novedades. No obstante, en base a los vecinos pudo reconstruir que “les tomó dos días llevarse todo. Primero desarmaron y al otro día vinieron a buscar”. Señaló que eran cinco personas, de los cuales conoce al menos a dos, y se movilizaban en una camioneta roja que también estaría identificada. Espera que con esos datos pueda recuperar sus pertenencias, que son incalculables.

Fotos: web