Un siglo XXI muy esperanzador por los desarrollos comerciales que generaron las nuevas tecnologías no lograron derribar las desigualdades sociales en la Argentina.
Pese a los datos alentadores del sector vitivinícolas por su alza en ventas en el interior y exterior, la provincia de Mendoza tuvo un alarmante número pos pandemia. Los cierres de actividades para tratar de mitigar los contagios generaron duros efectos en la economía.
En las últimas horas, se dieron a conocer los datos por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) sobre pobreza e indigencia en Argentina son dramáticos. El 42% de la población es pobre. En ese contexto, el 57,7% de los niños menores de 14 años viven por debajo de la línea de pobreza. Encima, el 10% es indigente, lo cual implica que sus ingresos no alcanzan para comprar el mínimo de comida para la subsistencia.
Dejando de lado el plano nacional , en la provincia de Mendoza las cifras son incluso superiores a la media nacional. Según el informe de Indec, al finalizar el segundo semestre de 2020 el 44% de los mendocinos son pobres (eran el 38% un año atrás), mientras que un 5,9% viven en la indigencia.
En el informe se detalla que en total hay 327.773 familias, de las cuales 106.727 no cuentan con ingresos para superar la línea de pobreza, mientras que 17.653 son indigentes.
Un dato para tener en cuenta, es el informe de la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas de Mendoza (DEIE), en febrero las familias Tipo 2 (dos adultos y dos menores) necesitaron $20.947 para no ser indigentes y $52.578 para no ser pobres.







