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Un paro diferente. Esa fue la definición que arrojó un taxista sobre el primer paro que sufre el gobierno de Mauricio Macri y la calle le daba la razón.

Paradas de colectivos casi desiertas, colectivos semivacíos, bancos cerrados, aeropuertos sin vuelos y con algunos pasajeros desprevenidos, correos sin abrir y algunos cortes en las calles. Ese fue el panorama de la mañana en Mendoza, durante la medida de fuerza.

En las escuelas del centro mendocino, como Quintana, Arístides Villanueva y Bellas Artes, los ausentes fueron los alumnos. El famoso ítem aula hizo que la mayoría de los docentes concurrieran a los establecimientos por temor al descuento salarial. Pero en todas ellas, fueron los alumnos los que faltaron a clases.

Las estaciones de servicio, a pesar de que se dijo que iban a adherir, abrieron en su mayoría. Eso sí, en algunas de ellas los empleados advertían que si el gremio les decía de cerrar, lo iban a hacer.

Los taxistas, salvo algunos casos, trabajaron con un poco más de movimiento a raíz de que los colectivos recién comenzaron a funcionar desde las 7 y con una frecuencia del 20 por ciento.

«Ha estado más tranquilo, ha habido paros anteriores con más cortes. Se ha movido un poco más de lo habitual, pero sin problemas», explicaba Jorge Haist, un taxista que aguardaba pasajeros sobre la parada ubicada en la plaza Godoy Cruz.

Igualmente, el tránsito en las calles era mucho menor que lo habitual.

En cuanto a los colectivos, se cumplió con el 20 por ciento de las frecuencias. Sin embargo, las paradas se encontraron más vacías de lo habitual y así también los colectivos, que en hora pico suelen ir llenos de pasajeros, esta vez se vieron hasta con asientos vacíos.

No obstante, el transporte público tuvo algunos incidentes luego de que un micro y el metrotranvía fueran apedreados por desconocidos. Lo bueno, no hubo heridos en ninguno de los dos casos aunque sí vidrios rotos.