Una familia salteña decidió invertir el bono de Ingreso Familiar de Emergencia en su propio negocio: Una carpintería. “Arrancamos nuestro micro emprendimiento con un taladro, un martillo y una caladora. Con el resto compramos material”, contó Amalia quien con su pareja tienen tres hijos y el sueño más anhelado de ellos es poder reunir el dinero necesario para poder tener su casa. La historia de Amalia es muy similar a la de Ana, una joven que destinó el IFE a armar su propia verdulería.
Respecto a su historia, Amalia contó que su pareja no tenía un trabajo fijo y que por bendición de Dios tienen con tres hermosos hijos.
En un mensaje a sus familiares, amigos y vecinos, dijo: “Hoy gracias a Dios, con la ayuda de nuestros clientes del barrio y el Ingreso Familiar de Emergencia fuimos por mucho más. Hoy tenemos máquinas para cortar y vamos a ir por mucho más. Pero con un granito de su voluntad vamos a lograr mucho. Muchas gracias de corazón”, expresó Amalia muy emocionada.









