Tras dos intentos fallidos, el de 2011 que frenó el peronismo en la Legislatura y los proyectos archivados en 2014, la minería está cerca de tener su «tercer intento» de desarrollo en la provincia. En un mes, Alfredo Cornejo tendrá en sus manos el Plan Minero de Mendoza, la política prevista para el desarrollo de la actividad y que fue diseñada por la Secretaría de Minería. Del gobernador dependerá el avance de ese plan y una de las claves es que la propuesta considera avanzar con proyectos metalíferos que pueden concretarse aún bajo las restricciones de la Ley 7.722.
A diferencia de casos anteriores, ahora se evitaron los proyectos particulares para ejecutar la política y, en cambio, apunta a un marco regulatorio y de desarrollo que tendrá como base el Espacio de Diálogo Minero que promovió el subsecretario de Energía y Minería, Emilio Guiñazú, proceso que concluyo la semana pasada.
El 17 de noviembre es la fecha de entrega y ahora se esta trabajando en el diseño de la política minera para Mendoza, que como dice el mismo Guiñazú, tiene como objetivo «destrabar una actividad que tiene que ser aporte para la provincia».
Guiñazú dijo: «Obviamente estamos haciendo este trabajo porque queremos promover la minería en Mendoza. La política de Estado no es para que mande a la actividad para atrás, sino para que se desarrolle. El tipo, el cómo y el dónde va a salir de este trabajo».
El ex hombre de IMPSA defendió el espacio que se desarrolló sin la presencia de ambientalistas, los que se retiraron al inicio del proceso. A pesar de eso, Guiñazú aseguró que el trabajo no se deslegitima, porque las asambleas no tienen el monopolio de la defensa del medio ambiente.
«Los asambleístas son una sola parte y te diría que menor. Tuvimos un montón de especialistas en temas ambientales. Que no hayan estado las asambleas no significa que haya sido un monólogo de promineros. El que dice eso desconoce la situación», recalcó Guiñazu.
Minería metalífera
Aunque por ahora desde la Secretaría no quieren confirmar nada del contenido del documento, hay dos aspectos fundamentales que se verían plasmadas en la propuesta de desarrollo minero para Mendoza.
El primero sería cambiar algunas leyes y trabajar en otras nuevas, pero no respecto a temas ambientales, sino tributarios y administrativos. En ese sentido, el documento resaltará la vigencia de la Ley 7.722 y las restricciones que pone a la minería metalífera en la provincia.
Sin embargo, otro aspecto que consideraría, y que es de especial interés para la industria local, sería el que dejaría las puertas abiertas al desarrollo de proyectos metalíferos que no tengan choques con la mencionada ley. «Sabemos que hay proyectos que cumplen totalmente con la 7.722, pero que no avanzan por temor. Transformemos ese temor, midamos, transformemos en un riesgo. Cuando lo medimos y lo cuantificamos podemos tomar las medidas para controlar», puntualizó Guiñazú.
Consenso y cambios
Respecto a la recepción que puede llegar a tener en la sociedad mendocina la política de Estado en el séptimo piso de Casa de Gobierno donde se encuentra la Secretaría de Minería, saben que el documento que presentarán al jefe del Ejecutivo no dejará conformes a todas las partes que participaron del diálogo o a la población, pero apuestan a llegar a tener un importante porcentaje de apoyo y consenso.
En ese sentido, el funcionario aseguró que la política minera dejará claro a la sociedad que la actividad sólo se va a desarrollar si genera un beneficio y «no se le va a transmitir un riesgo a la sociedad».
En ese proceso de creación de confianzas, Guiñazú dijo que (tal como lo había prometido previo al proceso) no avanzarán con ningún proyecto hasta que estén definidos y en operaciones los organismos de control.
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