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En medio del rechazo generalizado a la liberación de presos, miles de personas en la ciudad de Buenos Aires y en otras partes del país realizaron un cacerolazo en rechazo de que los presos reciban el beneficio de la prisión domiciliaria con la excusa de la propagación de la pandemia del coronavirus.

A las ocho de la noche, miles de ciudadanos de barrios porteños como Villa Urquiza, Barracas, Caballito, Palermo, Recoleta, Colegiales, Belgrano, Ciudadela, Floresta y de localidades bonaerenses como Avellaneda, Quilmes y San Fernando hicieron escuchar su rechazo al fallo de la Cámara de Casación que impulsó la liberación masiva de presos con el pretexto de evitar el contagio de los internos en las cárceles, y esta protesta, se extendió durante más de veinte minutos y fue, desde el comienzo de la cuarentena por la pandemia, el cacerolazo que más adhesiones sumó.

La protesta, que fue convocada por redes sociales desde el comienzo de la semana, se sumó a los reclamos que se sucedieron en los últimos días a la decisión de la Justicia de facilitar la salida de presos de las cárceles. El cacerolazo sumó el apoyo de familiares de víctimas de delitos graves, referentes del feminismo que se opusieron a la liberación de acusados por delitos sexuales, y dirigentes políticos oficialistas y opositores. Ayer por la noche el descontento se adelantó a la convocatoria original y se pudieron escuchar cacerolazos en barrios de la ciudad de Buenos Aires, Rosario y Córdoba.

El malestar de buena parte de la ciudadanía quedó reflejado en la plataforma change.org, donde una iniciativa para solicitarle al Poder Judicial que desista de la idea de liberar reclusos tuvo muchas adhesiones: en poco más de dos días, la petición superó las 470 mil firmas y fue una de las solicitudes con mayor crecimiento del sitio, en tanto distintas organizaciones hicieron conocer su repudio.

El Observatorio de Víctimas de Delitos repudió “la política de liberación y búsqueda de impunidad de detenidos por jueces que utilizan la pandemia del Covid-19 como pretexto”. El colectivo Actrices Argentinas rechazó la posibilidad de que, en el marco de la pandemia de coronavirus, se le conceda el beneficio de prisión domiciliaria a acusados o sentenciados por “femicidios, abusos, violaciones, violencia familiar o de género”.

El repudio también se hizo escuchar en defensores de derechos humanos, expresando “Que les den lavandina y limpien su calabozo. Si los tienen bien aislados no tienen por qué bajarles la condena”. Y por su parte a través de su cuenta de Twitter, el presidente Alberto Fernández intentó desmarcarse de las decisiones judiciales, pero indicó que las cárceles es “un ámbito propicio para la expansión” del contagio de COVID-19. “En el mundo muchos gobiernos han dispuesto libertades tratando de minimizar ese riesgo”, comentó, y ejemplificó que “algunos han conmutado penas, otros han indultado condenas y otros han dejado el tema en manos de la Justicia». Expreso el primer mandatario.

Las decisiones judiciales causaron revuelo en el campo opositor. En el PRO, advirtieron que las excarcelaciones son avaladas por el Gobierno nacional y pone en riesgo la seguridad de la sociedad y no respeta el derecho de las víctimas. “En 4 años recuperamos asesinos de la calle para que no sean un peligro para la sociedad y ahora los quieren liberar a todos…”, lamentó Patricia Bullrich y en la misma tesitura se expresó la Unión Cívica Radical (UCR), que directamente se dirigió al presidente de la Nación: “Esperamos que Alberto Fernández no permita una epidemia de delitos”.
“Se pretende la liberación de delincuentes, vulnerando los derechos de las víctimas de los crímenes que dichos condenados cometieron”, denunciaron en un texto rubricado por Alfredo Cornejo, presidente del Comité Nacional de la UCR, por Mario Negri, presidente del bloque radical en Diputados, y por Luis Naidenoff, titular de la bancada en el Senado.