Los derechos fundamentales fueron vulnerados el día en que un hombre, por mano propia o por encargo, decidió matar a su progenitora. Algunos niños; en especial los más pequeños, desde su inocencia no saben exactamente qué pasó con ella y buscan desahogo pensando que está en el cielo o en alguna estrella, acompañándolos a cada paso.
En realidad, el proceso de duelo que deben enfrentar los niños cuyas madres fueron víctimas de un femicidio es enormemente doloroso y difícil de superar. Por eso, los especialistas explican que se requiere de un abordaje interdisciplinario inmediato que los acompañe durante todo su proceso de crecimiento.
Una de las profesionales con más trayectoria a la hora de abordar casos en los que niños se ven perjudicados por esta trama de violencia extrema, es la psiquiatra infanto-juvenil Sonia Gonzalez Herrera, quien explica que cuando son muy pequeños los recuerdos no quedan como tales, pero que las marcas del sufrimiento producido por la pérdida de su mamá, tras un asesinato, quedan en el inconsciente.
En la adultez, explica, se expresan como miedos, depresiones, ansiedades, sentimientos de angustia y pánico. En los más grandes, en tanto, los recuerdos del horror (algunos presenciaron los hechos) quedan latentes, por lo que se necesita que la intervención de los profesionales de la salud sea adecuada para afrontar la pérdida y atravesar el duelo.
En lo que hace al destino de los niños, recordamos que en lo que corre del presente año, un total de 12 mendocinas fueron asesinadas en manos de hombres, de las cuales 8 eran madres. Sólo en menos de un mes, 5 hechos de violencia extrema contra la mujer conmocionaron a la provincia y a todo el país, generando que miles de personas salieran a la calle a pedir que la Justicia y el Gobierno se hagan responsables de esta problemática para no tener que lamentar más víctimas.
Hay que recordar que a los femicidios de Florencia Peralta, Ayelén Arroyo, Janet Zapata y Julieta González (en setiembre) se sumó el de Deolinda Tropán, asesinada el jueves por su hermano mientras se realizaba la marcha, la cual tenía tres hijos de 17, 11 y 7 años.
La directora de la OAL (Organo Administrativo Local) que intervino en el caso, Veronica Alvarez, explico sobre este ultimo caso que están realizando evaluaciones al padre de los chicos y a las tías para determinar en manos de quién quedarán los hijos.-
Por otro lado detalló que la beba de 1 año y medio de Ayelen (muerta por su progenitor) y el hermano de 11 años de la joven se encuentran en un hogar de la Dinaf, la hija de 5 años de Janet está a cargo de la abuela paterna, madre de Cristian Minati, acusado de haber matado “por encargo” a la joven, el hijo de Florencia (quien prestaba servicios como oficial de policía en San Rafael) está bajo el cuidado de su abuela materna y el de Julieta está al cuidado de su padre. En este caso, el principal sospechoso del crimen es Andrés Di Césari, la última pareja de la joven.
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