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Un bebé mendocino tiene botulismo y no saben cómo se contagió El pequeño está internado en terapia intensiva del hospital Español.

El «botulismo del lactante» es la forma clínica más frecuente del botulismo humano en el mundo. De hecho, en Mendoza, de los 6 casos registrados durante este 2017, el 100% son de este tipo. Un caso de un bebé mendocino internado en terapia intensiva del Hospital Español volvió a generar interrogantes sobre cómo pudo haberse contagiado.

La madre del pequeño internado en el Español indicó que aún no sabe cuáles fueron las causas que llevaron al contagio. Pero lo importante del caso es haberlo podido diagnosticar a tiempo y actuar de acorde a eso.

Según detalló Gonzalo Vera Bello, jefe del departamento de Epidemiología de la provincia, el caso del bebé internado fue diagnosticado a tiempo y los médicos le colocaron un suero que actúa sobre la toxina.

«Las esporas de la enfermedad pueden estar en el aire o en la tierra y se contaminan los alimentos», agregó el funcionario en referencia a la posibilidad de que el contagio pueda darse a través de conservas caseras o miel.

En relación a esto, Vera Bello señaló que en el caso de los lactantes lo más probable es que haya habido contagio a través de utensilios o, tal vez, por el zonda característico de nuestra provincia.

En tanto, el jefe del Departamento de Higiene de los Alimentos, Daniel Rabino, explicó que Mendoza es una zona endémica del botulismo y que, entre otras cosas, se recomienda que los bebés menores de 2 años no consuman miel.

«Las esporas también pueden estar en el ambiente o contagiar al bebé a través de las manos. Por eso es muy importante la higiene», añadió el bromatólogo.

Estadísticas provinciales

Vera Bello difundió los datos de la enfermedad en nuestra provincia. Según el registro de Epidemiología, en 2015 ocurrieron 16 casos, en 2016 6 casos y en lo que va del 2017, 6 casos (incluyendo al bebé internado en el Español).

Si bien el caso del pequeño ocurrió en el Gran Mendoza, las estadísticas indican que las zonas más afectadas son el sur y el Valle de Uco debido al clima y a las actividades agropecuarias.

«Este elevado registro estaría asociado con una alta prevalencia de esporas de clostridium botulinum en el suelo: 66% de las muestras resultaron positivas en este sentido”, detalló la académica.

Por su ubicación geográfica, topografía y clima, en este departamento mendocino se dan factores que, asociados, favorecen la dispersión de las esporas.