2622430412

Compartí la noticia

Más del 80% de la población de Puerto Iguazú depende del turismo que se genera en torno a una de las siete maravillas naturales del mundo. La pandemia de coronavirus anuló por completo la llegada de visitantes en Semana Santa, el momento de mayor afluencia del año. El impactante caudal de agua, sumado a un paisaje único en el mundo representa una joya hace tiempo atesorada y la principal fuente de riqueza para la pequeña ciudad del norte de Misiones.

Sin embargo, Puerto Iguazú atraviesa una situación crítica e inédita ya que la pandemia del coronavirus que azotó al mundo castigó de manera directa a la región misionera, el turismo que involucra directa o indirectamente a un alto porcentaje de la población, se encuentra totalmente frenado, con un panorama desolador por delante ante el riesgo de la pérdida de empleos y el temor al contagio que crecen a la par de la pandemia.

A la desesperante situación del turismo, se le sumó un fenómeno que no ocurría desde 2006. Una sequía voraz originada en el cordón montañoso brasileño de Serra do Mar, provocó que hoy las cataratas se vean prácticamente sin agua, lo que no sólo afecta a la actividad comercial sino también a la fauna y la flora de la zona, por lo que hoy se ven animales en zonas urbanas y algunas especies modifican comportamientos.

Lo del agua responde a un evento cíclico, que ocurre cada 15 años aproximadamente y justo se produjo al mismo tiempo que la pandemia, si tenemos en cuenta que el caudal habitual de las cataratas es de 1500 metros cúbicos por segundo, ahora está en unos 280 metros cúbicos por segundo y por como se ve el panorama, va camino a batir el récord de 1978, cuando se registraron 120 metros cúbicos, recordándose el ultimo más bajo el ocurrido en 2006, cuando hubo 122 metros cúbicos.

Así y todo, hoy por hoy la principal preocupación de Puerto Iguazú es la falta de visitantes, en una ciudad tan dependiente del turismo, donde aún nadie empezó a imaginar alternativas de subsistencia en un año que será completamente incierto, teniendo en cuenta que la situación para trabajadores cuentapropistas o informales, como los taxistas, los guías de turismo o los vendedores de accesorios o botellas de agua, es aún más comprometida, ya que viven del día a día y en estos momentos sus ingresos son nulos.

Por el momento, Puerto Iguazú no tiene un horizonte claro sobre cuándo se volverá a la normalidad. En principio, mientras ven cómo salir adelante con sus economías, los habitantes del destino turístico más importante de la Argentina esperan al menos poder volver a disfrutar de la belleza única de las Cataratas del Iguazú en todo su esplendor.