Las poblaciones de animales vertebrados (peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos) disminuyeron un 60% entre 1970 y 2014 debido a amenazas relacionadas con las actividades humanas, como la pérdida y la degradación del hábitat por la agricultura y la sobreexplotación de la vida silvestre en todo el planeta.
Así señala el Informe Planeta Vivo 2018 de Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).
El documento presenta un panorama desolador sobre el impacto de la actividad humana sobre la vida silvestre, los bosques, los océanos, los ríos y el clima del mundo. Sin embargo, destaca igualmente las oportunidades que todavía existen para actuar, y la urgente necesidad de que la comunidad global reconsidere y redefina colectivamente cómo valora, protege y restaura la naturaleza.
La pérdida de biodiversidad afecta tanto a grandes animales como tigres, rinocerontes o elefantes, como a los pequeños insectos. Una gran amenaza si pensamos en los beneficios de estos pequeños animales para los cultivos: desde los que mantienen vivo el suelo hasta los polinizadores, como las abejas o abejorros, sin los cuales no se produce la fecundación de los cultivos.
América Central y del Sur, en estado crítico
Esa disminución en las poblaciones de especies es especialmente pronunciada en los trópicos, con un descenso del 89% en América Central y del Sur entre 1970 y 2014.
El informe analiza el Índice de Hábitats para las Especies (IHE), esto es, una medida compuesta por la extensión del hábitat adecuado disponible para cada especie. Así, el de los mamíferos disminuyó en un 22% entre 1970 y 2010, porcentaje que se eleva al 60% en el Caribe.
El Índice de la Lista Roja de la UICN (ILR) evalúa el riesgo de extinción de las especies en cinco grupos taxonómicos (aves, mamíferos, anfibios, corales y cícadas o plantas antiguas) al clasificar a casi 100.000 especies en alguna de las siguientes categorías: extinta, extinta en estado silvestre, en peligro crítico, en peligro, vulnerable, casi amenazada, preocupación menor o datos insuficientes. Hay reducciones en todos los grupos.
El Índice de Integridad de la Biodiversidad (IIB) calcula qué parte de la biodiversidad original de la región aún se mantiene comparado con si la zona aún estuviera cubierta con vegetación primaria y se enfrentara a mínimas presiones humanas. Este índice bajó del 81,6% en 1970 al 78,6% en 2014 (el 100% refleja un entorno natural prístino o virgen, con poca o ninguna huella humana).
Números que alarman
La zona del Caribe y América del Sur presenta una disminución de especies del 89% en 44 años. América del Norte y Groenlandia tuvieron una baja del 23% de su fauna. La amplia zona de Europa, Norte de África y Medio Oriente tuvo una disminución del 31%.Hoy, el 90% de las aves marinas del mundo tienen plástico en el estómago. A nivel mundial, sólo el 25% de los suelos quedan exentos de la huella del hombre. En 2050 sólo será el 10%.
Un llamado a tiempo
El informe destaca la oportunidad que tiene la comunidad global para proteger y restaurar la naturaleza rumbo al 2020, un año crítico en el que se espera que los líderes mundiales revisen el progreso logrado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el Acuerdo de París y el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB).
WWF hace un llamamiento a las personas, las empresas y los gobiernos para que se movilicen y cumplan con un acuerdo marco sólido y exhaustivo para la naturaleza y las personas, en el marco del CDB, que impulse la acción pública y privada para proteger y restaurar la biodiversidad a nivel mundial, y cambie estas tendencias devastadoras destacadas.
La Nación







