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Las empresas vinculadas al sector de destilados y aperitivos sufrieron dos coletazos duros en los últimos años, por un lado durante el Gobierno de Mauricio Macri con el aumento impositivo y la caída del consumo y por otro, con el aislamiento impuesto por el actual presidente Alberto Fernández a raíz de la pandemia, lo cual elevó los costos productivos, de allí que el volumen manufacturado cayó 25 %  en cuatro años y los próximos meses muestran un panorama incierto.

No es una novedad que la industria atraviesa uno de los momentos más difíciles de las últimas décadas. Desde fines de 2017, la producción manufacturera comenzó una tendencia decreciente que continúa hasta hoy. El desguace de la industria nacional alcanzó a 24.505 empresas que debieron cerrar sus puertas ante el derrumbe de la facturación y la imposibilidad de hacer frente a salarios y demás costos como las tarifas. La impactante cifra se desprende de un relevamiento mensual realizado a principios de este año por la Administración Federal de Ingresos Públicos.

Fernando Morales, presidente la Federación Argentina de Destilados y Aperitivos (FADA) remarcó a Ámbito que «la caída del consumo y la presión impositiva producto de la reforma del 2017 afectaron profundamente la productividad del sector entre 2016 y 2020». Además, habló sobre el impacto de la inflación y el dólar durante la

Pandemia.

El aumento en las tasas de interés del BCRA y las sucesivas devaluaciones en tiempos de Cambiemos, sumado al aumento tarifario, provocaron un alza en la inflación y un derrumbe en el consumo que derivó en un golpe directo a la actividad económica. Esto generó una pérdida de 170.000 empleos industriales, de los 247.000 trabajos formales suprimidos en el país entre diciembre de 2015 e igual mes de 2019, según el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).

El sector que representa Fernando Morales, transitó sin opciones por los caminos sinuosos y empinados que generó la política económica del macrismo, a costa de un duro golpe a la productividad. Al llegar a la meta, apareció un nuevo escollo: una pandemia que alteró el curso de la economía mundial.

“La caída del consumo y la presión impositiva producto de la reforma tributaria del 2017 fueron dos variables que afectaron profundamente la productividad del sector entre 2016 y 2020”, señaló Morales. Esto, remarcó, produjo “una baja del 25% del volumen manufacturado”.