La envolvieron y sacaron a la bebé a la calle para dejarla tirada. Luego se supo que fue el propio padre y esposo de la víctima.
La enfermera del Hospital Italiano Marcela Coronel era buscada ayer lunes cuando vieron a su hija de un año deambulando sola en una plaza de Burzaco, Buenos Aires.
Cuando la encontraron, estaba en su casa muerta de un hachazo en la cabeza.
Alguien había envuelto su cuerpo con una frazada y la había escondido en un galpón en el fondo de su casa, dejando abandonada a la bebé en la calle.
La mujer convivía con el papá de la nena. El hombre dijo que vivían amenazados y que había sido un crimen mafioso. Pero la coartada le duró menos de 24 horas.
La policía encontró un pantalón del masculino con manchas de sangre dentro de un balde con agua en su casa. Además, el hombre admitió tener un hacha pequeña que se presume sería el arma homicida, aunque todavía no fue ubicada. El hecho de que la puerta no hubiese sido violentada y que, incluso, estuviera cerrada por dentro, tampoco pasó desapercibido para los investigadores.
Fuente: Los Andes







