Ocurrió en la capital provincial y la víctima tiene 83 años. En los últimos siete días hubo otros tres hechos similares en la zona, en los que llegaron a llevarse un botín cercano a los 11 millones de pesos. Adela; un nombre de fantasía para proteger su identidad; tiene 83 años y vive con su hija en un departamento del barrio Mudón, de la ciudad de Neuquén.
El martes pasado, la jubilada recibió el llamado de un hombre que le hizo creer que era Oscar, su nieto, quien además de preguntarle cómo está y de ganarse su confianza, también se tomó el tiempo de engañarla con una increíble historia que incluyó desde el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la deuda externa, hasta la crisis económica en Estados Unidos y el coronavirus. Su objetivo, estafarla y sacarle la mayor cantidad de dinero posible. Lo logró finalmente, en una versión remozada del “cuento del tío”, el estafador logró que Adela le entregara 865 mil pesos en efectivo dentro de una bolsa negra, aunque la familia cree que pudo haber sido más dinero y el botín en realidad rondaría los 900.000 pesos. Tras ganarse su confianza, el estafador finalmente le dijo que iba a enviar hasta su domicilio a un empleado del Banco de la Provincia de Neuquén (BPN) para retirar todos los billetes porque la numeración era vieja y debían ser cambiados.
“Le dijo, haciéndose pasar por mí, que yo no podía pasar a buscar la plata porque supuestamente me habían hecho un hisopado por coronavirus que dio negativo pero que igual tenía que hacer cuarentena. Le dijo que pusiera el dinero en una bolsa por seguridad y ella le creyó. Tenía más de 700 mil pesos y el tipo le pidió que buscara más plata, entonces ella se puso a revolver todo en la casa y le dio también unos 100.000 que mi madre tenía escondidos”, contó Oscar el verdadero nieto.
Hubo otro detalle que hizo que Adela confiara. En ese momento se encontraba sola porque su hija había salido justamente a hacer un trámite en el BPN, entonces asumió que la versión del falso nieto podría ser verdad. Pero la historia no se limitó sólo al cambio de billetes. Para embaucarla el estafador le explicó que debido a la negociación que mantiene la Argentina con el FMI y el conflicto por la deuda externa, el banco provincial se estaba quedando sin dinero y por eso necesitaba de sus billetes para luego cambiarlos. “El tipo mezcló todo, la engañó y ella creyó que era yo”, relató Oscar.
El engaño marchaba sobre ruedas. Una vez que la mujer accedió a darles el dinero, le dijeron que el empleado estaba afuera de su casa, pero al salir con la bolsa, Adela no encontró a nadie y volvió a entrar. Nuevamente agarró el teléfono, le explicó al delincuente que no había ninguna persona esperándola y le preguntó que en qué domicilio estaba. Del otro lado le informaron una dirección conocida: se trataba de la antigua vivienda en la que ella estuvo durante muchos años con su marido, hoy ya fallecido. Inexplicablemente, Adela no sospechó y les indicó la dirección correcta.
Cortaron por unos minutos, la llamaron de vuelta y le dijeron que un camión de caudales pasaría a retirar los billetes. La víctima nuevamente salió de su departamento de planta baja con la bolsa pero no había ningún blindado. Segundos después apareció un hombre alto, según la descripción que daría la anciana a la policía, vestido con campera negra y pantalón negro. No mucho más eso. “El estafador dijo que su nombre era Carlos Sandoval, interno 132 del banco. Ella anotó en una libreta ese nombre y los montos entregados”, agregó el nieto. La estafa había sido concretada. La inteligencia previa, para su nieto, era obvia. Cuando Oscar llegó, su abuela le dijo: “Me robaron todo”.
El nieto de Adela hizo la denuncia inmediatamente en la Comisaría Tercera, donde le dijeron que van a analizar las cámaras de seguridad del barrio y el seguimiento de las llamadas. La investigación recién comienza y por el momento no hay rastros de los estafadores.
El caso de Adela no es el único en la zona. En los últimos ocho días, según confirmó a este medio el comisario Mauricio Pamich, del Área de Delitos Económicos de la Policía de Neuquén, en la capital provincial ocurrieron otros tres episodios muy similares, en los que las víctimas fueron adultos mayores. “Si se suman los cuatro botines obtenidos, estamos hablando de una suma de casi 11 millones de pesos”, dijo el jefe policial








