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La nueva base operativa ubicada en el Valle de Uco representa un avance estratégico para fortalecer las labores de prevención, búsqueda y apoyo a investigaciones en áreas rurales y de montaña. Esta instalación se suma a la infraestructura existente en el Gran Mendoza y a la base operativa localizada en la región sur de la provincia.

La Unidad VANT, que actualmente cuenta con 29 pilotos activos —además de cuatro en proceso de evaluación—, dispone de una flota conformada por diez drones y una estructura logística que permite realizar operativos simultáneos. Durante el año 2025, los equipos registraron un total de 725 horas de vuelo, cubriendo actividades relacionadas con prevención, operaciones de rescate y apoyo táctico.

Entre los avances tecnológicos incorporados, destaca el uso de drones DJI Matrice 30T, equipados con cámaras térmicas, potentes sistemas de zoom y tecnología de alta definición. Estas características les permiten operar eficazmente en condiciones adversas y acceder a territorios de difícil llegada. Asimismo, los dispositivos incluyen accesorios especiales para trabajar en altitudes elevadas, proporcionar iluminación nocturna y establecer comunicación directa con aquellas personas involucradas en operativos sobre el terreno.

El uso de estos recursos ha generado un impacto positivo en varios frentes: se ha mejorado notablemente la capacidad de localizar a personas en zonas rurales o montañosas, disminuyendo los tiempos de respuesta durante situaciones críticas. Asimismo, estas herramientas han contribuido a reforzar la seguridad del personal involucrado y a optimizar la coordinación entre las patrullas terrestres y aéreas gracias a la transmisión de datos en tiempo real.

La unidad ha desempeñado un papel fundamental en diversos procedimientos dentro de la provincia. Entre ellos, se incluyen operaciones para localizar personas desaparecidas, atender casos relacionados con violencia de género y llevar a cabo búsquedas en zonas de Alta Montaña. También ha sido clave en circunstancias más complejas, como la fuga de detenidos en Tunuyán, donde la vigilancia aérea permitió guiar eficazmente al equipo terrestre en su despliegue.

Adicionalmente, esta unidad es vital para apoyar investigaciones judiciales, especialmente en casos relacionados con delitos como el narcotráfico, recuperación de vehículos robados y otras actividades criminales. Gracias a su capacidad para realizar vigilancia aérea sin alertar a los sospechosos, se han obtenido pruebas claves al tiempo que se optimizan los recursos destinados a estas tareas.