El proyecto para legalizar el aborto legal, seguro y gratuito, fue una promesa de campaña y uno de los grandes anuncios en la Asamblea Legislativa cuando el Presidente abrió el 1° de marzo pasado, las sesiones ordinarias en el Congreso, está listo hace unos meses, pero el Presidente decidió postergar el envío del texto al Congreso por una razón: el crecimiento de los contagios por COVID-19 en el país.
Dos fuentes de primer nivel del Gobierno confirmaron que la decisión ya está tomada y es posible que el proyecto sea tratado recién el año próximo. Nadie imaginaba que la pandemia cambiaría todos los planes. “No es el momento”, fue la frase que se dijo en una de las reuniones que Alberto Fernández mantuvo en los últimos días en la intimidad de la quinta presidencial de Olivos. En la mesa chica del poder, que integran Máximo Kirchner, Sergio Massa, Santiago Cafiero y Eduardo “Wado” de Pedro, tienen en claro que no pueden abrir en el Congreso otro debate polémico que, además, implicaría movilizaciones en las calles en tiempo de distanciamiento social, lo que sería de alto riesgo sanitario.
La semana pasada, Alberto Fernández recordaba con dos funcionarios de máxima confianza aquel discurso y cómo debió redefinir su propia gestión a poco más de tres meses de asumir, cuando impuso el aislamiento social preventivo y obligatorio por decreto. En esas semanas, el Presidente pensaba enviar el proyecto del aborto.
Anteayer se cumplieron dos años de que el proyecto del aborto legal fuera rechazado por el Senado, pese a que había obtenido media sanción en la Cámara de Diputados. Vilma Ibarra, la poderosa secretaria Legal y Técnica de la Presidencia, es una de las autoras del primer proyecto que se debatió en el Senado y una de las más comprometidas en que el proyecto sea ley lo antes posible. Apenas asumió, Alberto Fernández le dijo a Ibarra que el eje del proyecto es resolver un problema de salud pública y evitar la muerte de mujeres por abortos clandestinos.
El texto redactado y que está en el despacho de Vilma Ibarra incorpora otro proyecto que incluye la garantía por parte del Estado de darle salud y alimentación a la madre y al bebé hasta los tres años, para aquellas mujeres pobres que abortan porque no pueden sostener a su hijo.
Alberto Fernández quiere enviar los dos proyectos juntos: el del aborto legal seguro y gratuito y el del plan de los 1000 días para ayudar a quienes quieran continuar con el embarazo pero no puedan afrontarlo por su condición económica.
Según se pudo reconstruir, la propia Vilma Ibarra analizó la estrategia con el Presidente en los últimos días. “Estamos con 7500 contagios por día, no podemos plantear ahora el debate del aborto y ponerle más presión al sistema de salud”, dijo Vilma Ibarra, según contó a este medio la fuente que mejor la conoce. La razón por la que acordaron postergar el debate es porque el ministro de Salud, Ginés González García, y la secretaria de acceso a la salud, Carla Vizotti, están solo dedicados a la pandemia y no podrían sumarse al debate del aborto en este contexto.
La presentación y la defensa del proyecto del aborto legal necesita “todo el ministerio de Salud activo”, analizan en la Casa Rosada y esto en el contexto actual es imposible, aunque la convicción del Poder Ejecutivo de enviarlo al Congreso esté intacta.
Hoy en el gobierno están convencidos de que pueden lograr la media sanción en Diputados, y que en el Senado van a tener que dar más pelea. También por esa razón, el momento político para negociar la sanción de la ley debería ser cuando el sistema de salud esté “desestresado”. El Presidente se convenció de que no era “razonable” hacerlo en este momento. Sin embargo, mantiene la convicción del proyecto. “Alberto nos ayuda mucho en todo lo que es la lucha de las mujeres. Pese a su formación, él ha tomado nuestros reclamos y le estamos agradecidas”, ha dicho alguna vez Vilma Ibarra en su despacho en la planta baja de la Casa Rosada. Ella es quien le cuida la firma al Presidente. Por sus manos pasan todos los decretos, resoluciones y proyectos de ley.
Fue la secretaria Legal y Técnica la que le marcó al Presidente, apenas asumió, que debía dejar de sacarse fotos en las que no haya mujeres. La semana pasada eso se convirtió en una nueva norma que trabajó el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello: de ahora en más el protocolo con perspectiva de género marca que en las audiencias con cuatro o más personas debe haber mujeres y personas LGTBI+ en al menos 33 por ciento.
Así se pretende garantizar la participación equitativa en todas las reuniones relacionadas con la agenda diaria del Presidente. Esa agenda la arma todos los días Vitobello, amigo íntimo de Alberto Fernández de hace muchos años y quien, hoy, es una de las personas de máxima confianza y con entrada a Olivos.









