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El directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) resolvió ayer remitir a Nación la tarea de establecer los precios oficiales para la hoja verde y la yerba mate canchada que regirán durante la próxima zafriña de verano. Los representantes de la producción pretendían llegar a un acuerdo que oficialice los precios que de hecho se están pagando en el mercado, muy superiores a los oficiales.

En casi toda la provincia se está pagando más de 30 pesos por kilo de hoja verde, 50 % más que el precio oficial establecido en 20 pesos. Teniendo en cuenta las condiciones del mercado y los números que arrojaron las matrices de costos, los productores llegaron a la mesa de negociación del INYM proponiendo un precio de 35 pesos por kilo de hoja verde, pero desde el sector reconocen que 30 pesos también hubiera sido un buen precio.

Los productores pretendían llegar a un acuerdo que oficialice los valores que se están pagando en el mercado por la hoja verde y la yerba canchada, alrededor de 50 % por encima de los precios oficiales, mientras que la molinería exige que Nación los autorice a incrementar los precios a salida de molino. No hubo acuerdo en el directorio del INYM y los precios para la próxima zafriña serán definidos a través de un laudo de Nación.

Desde la industria de la yerba mate surgieron planteos porque afirman, que la regulación gubernamental aplicada a través del programa nacional Precios Máximos les impidió trasladar a los precios del producto elaborado, los fuertes incrementos que se registraron en los precios de la materia prima y actualmente trabajan a pérdida.

La combinación de varios factores que provocaron una merma en la producción de los yerbales, mientras que la demanda por el producto elaborado tuvo un leve incremento. Como resultado, la materia prima comenzó a escasear y con el correr de los meses los precios de la hoja verde se fueron elevando.

Con el Estado nacional teniendo como uno de sus principales objetivos la contención de la inflación, lo más probable es que el precio laudado no se acerque a las pretensiones de los productores, podría autorizar una suba pero difícilmente sea del porcentaje que pretenden el sector privado, sin embargo mientras siga escaseando materia prima, el sector primario tendrá garantizada la continuidad de los buenos precios para la materia prima.