Por Layla Estarriola
¿Qué es lo primero que hace un argentino al despertar?
La respuesta es muy fácil… Pone agua a hervir… Prepara el mate… Todo experto, se sienta junto a la mesa, y luego pone en marcha su día…
El mate ¡qué palabra tan corta para quien nos acompaña todo un día!
El mate que nos une…
Sí, ese incondicional compañero de vida… Siempre está ahí…
En una salida con amigos…
En una mañana de familia…
En una alegría, en un llanto, en una decepción, tirado en una pelea, está ahí, siendo secundario pero importante…
El mate se merece una dedicación eterna, porque es tan necesario…
Estuvo ahí, siempre, con nuestros antepasados, con quien terminó de crearlo…
El mate también fue parte de la historia… En la lucha con el comandante Andresito, gobernador de Misiones, militante en el Ejército de Don Manuel Belgrano, el mate lo acompañó en cada una de sus aventuras… Reconociendo, que los padres guaraní lo crearan… Perduró en el tiempo…
¿Qué decir?
No entendemos su existencia hasta que nos olvidamos de él y lamentamos: ¡cómo no traje el mate! Ahí, como una agonía sin fin, lo recordamos como necesario…
Ícono de nuestra argentinidad, símbolo de la tradición, el mate está en el corazón argentino, porque su significado impregna nuestro carácter: amable, servicial con sus iguales, hospitalidad del hombre y mujer argentina… Sí, el mate unido a la celeste y blanca…
De padres a hijos, el mate es una herencia única y especial… ¿Quién olvida su primer mate? ¿La primera vez que lo cebó?
¡No no, mijito, así! ¡Qué rico mi niña! ¡Cebas los mates como tu abuelo! ¡Te falta un poquito de azúcar! ¡No, dejá no le pongas más que esta muy dulce!
¡Ay, mate… culpable de tantos hermosos recuerdos, y también de los más tristes!
Sí, el mate une a la familia, y no, no es algo superficial es tan único y eterno…
Ajeno a quien lo prepara y cómo, alguien se sienta y lo toma, parece cotidiano, pero es especial… Porque lo cotidiano nos distingue, y no hay nada mejor que sentirse parte de él… Es por eso, que mate siempre va a estar ahí, amargo o dulce, con compañía o sin ella, con sonrisas o tristezas…
Porque el mate hará al argentino y no el argentino al mate…
Cada 30 de noviembre, esta infusión especial cumple años, así sin número porque cuando uno es eterno… El mate existió en el ayer, perdura en el hoy y estará en el mañana..
Orgullosos de este día, festejamos un cumple para él, esta expresión de arte argentina:
El mate, compañía sin fin, eterno cómplice, testigo de la historia y argentino de corazón… El mate, mucho más que costumbre y tradición, es símbolo argentino.








