Hugo Chávez, Ricardo Alfonsín, Carlos Menem y Fernando De la Rúa. El único que no llegó a manejarlo fue quien lo compró. El gobierno argentino ha recuperado un viejo valor patrimonial de un país al que, por lo general, le cuesta apreciar su historia. Se trata del Cadillac modelo 50 que adquirió Juan Domingo Perón a meses del golpe militar que puso fin a su primera presidencia en 1955. El lujoso automóvil estuvo abandonado durante décadas en uno de los galpones de la quinta presidencial de Olivos, casi a la intemperie y con palomas ensuciando su costoso tapizado. Su restauración, que corrió por cuenta de la Fundación Museo del Automóvil, demandó 11 meses y el trabajo de más de 50 personas que lo dejaron como nuevo, aunque el Gobierno ha decidido no usarlo y dejarlo en exhibición en el museo de la Casa Rosada.
“Fue un ejemplo más del descuido en que encontramos gran parte del patrimonio cuando asumimos el Gobierno, lo que, a su vez, ilustra el estado de descuido en que encontramos el país”. Así describió el secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis, la puesta en valor de un automóvil que fue adquirido con la idea de utilizarlo para las asunciones presidenciales y algunos actos oficiales. Sin embargo, apenas recorrió 18.000 kilómetros en seis décadas. Fue el presidente Mauricio Macri, fanático de los autos de colección, el principal impulsor de su restauración, aunque, por ahora, no lo usará.
El auto tiene el estilo de los viejos clásicos americanos, está pintado de negro, con terminaciones en plata y llantas cromadas, aunque su estado era de total abandono. Por eso se removió toda la pintura vieja y se retiraron todos los accesorios para su restauración en forma independiente.
Fuente: El pais







