La tartamudez es un trastorno del habla, permanente o circunstancial, que se caracteriza por las repeticiones e interrupciones involuntarias en la emisión de palabras, o segmentos de frases.
Este trastorno tiene una base genética, lo que se hereda es la predisposición a tenerla. «La tartamudez tiene una característica y es que es evolutiva y dinámica. A medida que el niño crece, la dificultad va aumentando porque el niño amplía su ámbito social entonces ahí le hacen notar de que habla mal», comentó Moreno.
«Le pedimos ahora a los profesionales pediatras, a las maestras en los primeros niveles de escolaridad y sobre todo a la población que en cuando noten estos errores, hay que consulten al profesional especializado porque no se tiene que esperar que el niño ‘lo resuelva solo’ ya que después se complica más revertir», explicó Gali.
Alrededor de los dos años y medio y tres es el momento ideal para intervenir en el niño si es que y se observan dificultades. «De esta forma el niño no toma conciencia de lo que pasa y es más fácil”.







