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Uno de los hechos más curiosos de la historia argentina es sin lugar a dudas la celebración del ‘Día del Cartero’. El origen de esta conmemoración sirve como homenaje a Bruno Ramírez, un español de Sevilla que se convirtió en el primer cartero de Argentina y a su importante labor.

Todo comenzó 22 años después del descubrimiento de América, cuando en 1514 se estableció el primer Correo Mayor con las Indias, cuya sede estaba en Lima. El aumento de la actividad comercial en el continente –especialmente en Río de Plata– provocó la instalación de un servicio postal en Buenos Aires.

Se le encomendó la administración del centro de correos a Domingo Basavilbaso. En un principio se operó bajo el sistema de postas a caballo –se llevaba la correspondencia a un punto, se le entregaba a otra persona y así hasta que llegara al destino–, ya que desde Buenos Aires salían varias cartas hacía Chile, Perú, Paraguay y viceversa. Una vez en su destino, las personas debían ir a buscar las cartas o paquetes personalmente.
Pero los retrasos en la correspondencia –debido principalmente a como se distribuía– obligaron a mejorar poco a poco el sistema de correos. No sería hasta 1771 cuando se introdujo un cambio significativo al implementar en Buenos Aires un servicio que ya existía en España desde principios del siglo XVIII: el cartero.

La misión de esta persona sería llevar la correspondencia a los domicilios particulares de los habitantes de Buenos Aires. El 14 de septiembre de 1771, hace hoy 246 años, se nombró a Bruno Ramírez –un español que vivía en la capital– como el primer cartero oficial de la historia del país.