2622430412

Compartí la noticia

Ayer por la mañana se hizo presente en los estudios de Fm Activa el Presidente de la Cámara de Comercio, Industria, Agricultura y Turismo de Tunuyán Diego Stortini. Se refirió a la historia de la institución y el tema económico del departamento.

¿Cuándo inicio la cámara?

Hoy abarca a todos los sectores del Valle de Uco comer, industria, agricultura y en los últimos años se ha vigorizado la industria turística y que se fundo en 1962 en Tunuyán. En general han participado la mayoría de empresas, comercios que hacen al quehacer de la actividad privada del departamento

¿Cómo son como institución?

Somos una entidad que fomenta e impulsa la iniciativa privada como eje de nuestro desarrollo económico. Durante el transcurso de los años ha ido cambiando de comisiones. Mi comisión asumió los primeros días de mayo, es una comisión que representa un rejuvenecimiento de la cámara.

¿Cuánto duran los periodos de la comisión?

Duran dos años, es elegida entre los integrantes de la misma.

¿Cómo es la relación entre comerciantes?

No, si hay alguna heterogeneidad y tiene que ver los muchos sectores de la economía que estamos rodeados. La industria y el turismo tienen otra visión, no quiere decir una divergencia permanente. Pero en algunos casos puntuales suele haber alguna heterogeneidad.

Para ser parte de la cámara ¿Se debe cumplir algo en especial?

Toda aquella persona física o empresa que desarrolle una actividad privada puede participar de la cámara. Ese es el requisito en general que tiene la cámara, que vengas del sector privado.

¿Qué tipo de herramientas brinda la cámara?

Normalmente la gente se acerca cuando tiene una problemática, porque la cámara tiene un rápido acceso al poder político o algunas soluciones intermedias.

¿Cómo ves el sector económico de Tunuyán?

Nuestra mirada que Tunuyán en particular ha sufrido en los últimos años un deterioro muy fuerte en sus economías regionales. Si vos pones hoy la economía como una torta el 45% se lo lleva el comercio y los servicios conexos al comercio. Tenemos el mismo indicador al gran Mendoza, acá hay una problemática muy fuerte, probablemente deriva en que las economías regionales constituida por la agricultura e industria principalmente han sufrido un deterioro tan fuerte que han generado un traspase de población a la industria al comercio.

Hoy la agricultura del departamento no representa ni el 18% de la economía en total, cuando supo ser un 25%, hoy están atravesando una situación muy grave en tema de rentabilidad.

La industria representa el 6% de la actividad económica del departamento cuando supo representar el 15%. Hemos tenido una gran detracción de actividades que generan valor genuino, por que son las actividades que traen generalmente recursos.

¿Cómo ves el tema empresarial de la Remonta, que es lo que se dice dentro de la cámara?

Nuestra mirada es desarrollista, pero entendemos que cualquier proyecto que se intente o se proponga en esas tierras debe incluir a la comunidad, empresario y local. Imaginemos que la remonta es un colectivo de desarrollo, nos tenemos que subir todos y los primeros que tienen que ser son los ciudadanos del lugar. Esto va a generar el primer impacto socioeconómico y a la comunidad empresaria que habita ese lugar. Nadie podría negar que un desarrollo económico en ese sector de nuestra provincia podría traer aparejado una oportunidad muy grande para todos nosotros.

Nuestra preocupación, percibimos que el proyecto no está incluyéndonos. Se esta organizando desde Buenos Aires y creemos que sería mucho más productivo que sea sensibilizado dentro de nuestro territorio.

¿Qué es lo que pasa en esas tierras productivas que terminan siendo un barrio?

La decisión tiene una ecuación compleja, mantener una empresa en la argentina tiene un costo fiscal solo del 40% de lo que gana. Un empleado que uno contrata tiene un costo de un 50 y 60% de impuesto laborales.

La coyuntura Argentina hace que un proyecto que no tiene una rentabilidad enormemente sea difícil pensar en la supervivencia. Otro tema es la incertidumbre permanente que vivimos, el argentino hoy piensa en salvar su futuro y termina no arriesgando.