En los últimos tres años, Ciccioli cursó las últimas materias que debía y las fue rindiendo una a una cumpliendo un sueño que comenzó en su juventud en la Universidad Nacional de Rosario.
«Cuando estás jubilado lo peor es no tener un objetivo, hay que animarse e ir tres ese sueño», dijo el flamante arquitecto de 83 años muy emocionado apenas unas horas después de recibirse.
«Uno cuando se jubila hay veces que no sabe qué hacer y hay que encontrar la forma de vivir mejor intelectual y mentalmente. Ahí es cuando tenés que decidirte, continuar e ir por ese sueño. Hay algo que es importantísimo y es tener la fuerza para hacerlo», dijo Roberto en una entrevista.
Roberto afirmó que su familia siempre le dio la energía que necesitaba y también destacó el apoyo que recibió en la facultad: «Me tuvieron confianza, ahora y cuando me dieron una beca cuando era joven para estudiar. Son una bendición del cielo, nunca me regalaron nada y siempre me explicaron todo».







