Franco Aráoz, un joven de 13 años que era buscado en la localidad cordobesa de Río Segundo desde el domingo, apareció muerto el lunes por la tarde. El misterio se develó cuando un amigo suyo, también menor de edad, se hizo responsable del hecho: el adolescente de 16 años indicó el lugar donde se encontraba el cuerpo de la víctima y quedó detenido.
Franco había salido de su casa el domingo con su bicicleta para ir a una pileta con amigos, pero nunca llegó a encontrarse con ellos y jamás regresó. Su madre radicó la denuncia y empezó una búsqueda que culminó cuando el señalado como autor del hecho dio pistas claves: según indicó el jefe de la Departamental Río Segundo, Julio César Oro, «se habría auto inculpado con mensajes en las redes sociales» y, cuando fue detenido, informó a la Policía «dónde podría estar el cuerpo».
En un rastrillaje realizado aproximadamente a las 3 de la mañana, el cuerpo de Franco fue hallado en medio de una zona rural por personal de la Policía de Córdoba. El joven que fue detenido, además, habría sido visto en la localidad de Toledo con la bicicleta y las ojotas del joven fallecido, pero aún no se conoce el móvil del crimen. «Dice que el domingo estuvieron juntos. Lo que no tenemos es la causa de la muerte», señaló Oro.
«No sé si es por quitarle la bici, no puedo decir, porque no lo sé», manifestó la madre de Franco, Soledad Arias, en diálogo con Radio Mitre. «Es de Río Segundo. Lo llevó a un descampado, como que los dos empezaron a pelearse y le pegó un mazazo en la cabeza a mi hijo y, por lo que tengo entendido, dos puñaladas también».
Soledad dijo -en declaraciones radiales a Cadena 3- que creía que había sido premeditado: «Eran amigos, se conocían. Para mí fue todo planeado porque llevaba una mochila con una maza». «Mató a mi hijo, se llevó la bici y sus ojotas», afirmó.
El menor detenido aún no fue imputado, pero quedó a disposición de la Fiscalía de Instrucción local y del Juzgado Penal Juvenil de Feria.
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