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Ayer por la mañana, César Ismael Maguna tuvo que sentir la incomodidad de un par de esposas mientras era trasladado desde la sede de la división Antisecuestros de la Policía Federal en la calle Cavia hacia una dependencia penitenciaria, en razón que el lunes por la tarde la división Operativa Sur de la Policía Federal Argentina lo arrestó luego de una serie de allanamientos en la zona de Luis Guillón, provincia de Buenos Aires, que contaron en las respectivas órdenes con la firma del Juzgado Federal N°2 de Lomas de Zamora a cargo del doctor Federico Villena.

A Maguna se lo buscaba por ser el presunto cerebro de uno de los secuestros más lucrativos en la historia reciente. El 23 de febrero último en la ciudad capital de Mendoza, una joven de 27 años hija de un empresario dueño de una importante cadena distribuidora de bebidas, entre otros negocios, fue capturada durante 12 horas, por al menos 6 hombres encapuchados con armas largas, golpe en el cual quedó demostrado un alto profesionalismo criminal.

El progenitor fue quien recibió el primer llamado y el botín final fue acorde a las ambiciones de la banda: $ 895.000. Al principio habían pedido por la vida de la secuestrada $ 1.000.000, donde primero se hizo un pago de $ 400.000, en tanto el resto luego de nuevas extorsiones llegó con una pequeña suma en dólares.

Cesar Maguna no es el primero en caer preso ya que el resto de la banda ya se encuentra encarcelada entre mayo y comienzos de este mes, incluso uno que fue atrapado en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza.

En todos los operativos llevados a cabo, a disposición de la justicia quedaron secuestradas, capuchas, gran cantidad de dinero en efectivo, armas largas de alto poder y sus correspondientes balas y lo que preocupa más en la lista es la cantidad de radios con la frecuencia policial.

La colaboración de la fuerza provincial mendocina, precisamente, es una de las mayores sombras del caso, dado que 3 efectivos fueron detenidos en procedimientos a cargo del fiscal Fernando Alcaraz por colaborar supuestamente con la banda, incluido el oficial inspector, Aníbal Luna, con prestación de servicios en la Comisaría 49 de la zona de Maipú y un auxiliar de la misma jurisdicción identificado como Marcelo Amaya.

En el caso del Inspector Luna, ya estaba sospechado precisamente por la desaparición de una radio tetra; con la que se comunica la policía; casualmente de la Comisaría 49º, como así también se tiene la certeza de su participación en robos rurales y asaltos a cajeros automáticos, utilizando la radio policial para comunicarse con sus cómplices y avisarles cuándo la Policía se acercaba al sitio del asalto.

A la banda, por otra parte, le imputan un prontuario de peso, con otros dos secuestros casi tan lucrativos como el secuestro de la joven mendocina y que fueron investigados por el fiscal federal Sergio Mola. En ambos casos las víctimas fueron mujeres oriundas de Monte Grande. El primero ocurrió en esa zona en octubre de 2014, en la intersección de las calles Dorrego e Italiani. Otra vez, el primer pago fue de $400.000 para completar con otros $115.000, siendo la victima liberada frente al predio de la AFA en Ezeiza.

El segundo ocurrió el 18 de junio de 2015, con un cautiverio de ocho horas donde el pago fue surtido comenzando con $400.000, luego otros $115.000, a continuación 50.000 dólares y finalmente 10.000 reales brasileños.

Foto: web