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Cada vez que los mendocinos y turistas aborden un taxi o remís verán que en el interior del vehículo se enciende una luz blanca.

Se trata de una cámara de seguridad que extrae imágenes (fotos y filmaciones) del rostro del chofer y el pasajero, material que sólo podrá ser revisado por la Justicia.

Esta medida busca sumar una herramienta que sirva de prueba a las investigaciones relacionadas a delitos que tengan como protagonistas a cualquiera de las dos partes.

Aunque se trata de una disposición que tiene dos años de antigüedad -a través de la resolución N° 1765-, la Dirección de Transporte de la provincia se decidió finalmente a aplicarla: es decir, a obligar a los dueños de los autos a instalar las cámaras en los vehículos. 

Carlos Matilla, titular del área, detalló que en un plazo de tres meses, cuando los propietarios deban tener actualizada la próxima revisión técnica, las cámaras deberán estar incorporadas en la totalidad de los coches (unos 2 mil  en el Gran Mendoza, entre taxis y remises).