El consumo interno de bebidas se contrajo 6,3 % en el acumulado enero-julio de 2020, tras cerrar 2019 con el menor volumen en catorce años, con un total de 31 millones de hectolitros, por ende el mayor consumo de vino en estos meses contrastó con la caída en gaseosas, cervezas y bebidas espirituosas.
Los datos surgidos del informe de Investigaciones Económicas Sectoriales (IES), añaden que la elaboración de bebidas cayó 1,7 % en el acumulado de siete meses de 2020, aunque la producción decreció anualmente en julio, incluyendo al segmento de bebidas gaseosas y cervezas al revés que la producción de vinos, que creció interanualmente en todos los meses del año. Para Alejandro Ovando, Director de IES Consultores “las perspectivas del sector son desalentadoras ya que en 2020 el consumo de bebidas caerá por séptimo año consecutivo, con excepción del segmento vitivinícola”.
En los primeros siete meses de 2020, las exportaciones del sector de bebidas totalizaron u$s 505 millones, una caída de 7,2 % con respecto a igual periodo de 2019. Tras la devaluación, se volvieron a exportar productos de menor valor (ahora competitivos) ya que en cantidades, las ventas externas crecieron un fuerte 25,1 % al totalizar 327 millones de litros.
En el acumulado a julio de 2020 se importaron bebidas por u$s 48,5 millones, con una leve baja interanual del 1,3 %, tras caer 37,8 % en 2019, mientras que en volúmenes aumentaron un 51,4 % con 46,2 millones de litros.
Respecto de los destinos de las exportaciones de la industria vitivinícola en los primeros siete meses de 2020, los envíos de vinos se concentraron en los Estados Unidos 31,9 %, Reino Unido 17,4 %, Canadá 9,7 %, Brasil 6,5% y en los Países Bajos 3,9 %, países que concentraron conjuntamente el 69,4 % en valores de las ventas externas en este período analizado.









