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Según el Tercer Informe del Indicador de Desigualdad de Aprendizajes de la Universidad Austral, mientras en Lengua la brecha educativa entre los estudiantes más vulnerables y menos vulnerables se mantiene estable, en Matemática, por el contrario se ha profundizado. Esta situación se da en un contexto de caída sostenida en los niveles de aprendizaje. Apenas 5 de cada 100 estudiantes más vulnerables alcanzan los aprendizajes mínimos en esta materia. En primaria, la desigualdad es menor y se mantuvo relativamente estable en los últimos años.

La Escuela de Educación de la Universidad Austral presentó su Tercer Informe sobre el Indicador de Desigualdad de Aprendizajes, realizado por las investigadoras Eugenia Orlicki y Cecilia Adrogué. Este análisis evalúa cómo ha evolucionado la desigualdad en los aprendizajes entre estudiantes argentinos más y menos vulnerables durante el período comprendido entre 2016 y 2024, basándose en los resultados del operativo Aprender.

En el nivel de educación primaria, los aprendizajes en Lengua se han mantenido relativamente estables. En 2023, el dato más reciente, el 52% de los estudiantes más vulnerables alcanzó los aprendizajes mínimos, en comparación con el 81% de sus pares menos vulnerables. Esta brecha prácticamente no ha mostrado cambios significativos en la última década. Sin embargo, los resultados en Matemática han evidenciado un deterioro generalizado. En 2016, el 48% de los alumnos más vulnerables lograban los aprendizajes mínimos en esta área, porcentaje que descendió al 39% en 2023. Por su parte, entre los estudiantes menos vulnerables, esta cifra se redujo del 79% al 68%.

En la educación secundaria, el panorama es aún más preocupante. Aunque los aprendizajes en Lengua siguen una tendencia estable, con un 43% de los estudiantes más vulnerables alcanzando los aprendizajes mínimos en 2024 frente al 72% de los menos vulnerables, la situación en Matemática es alarmante. Allí no solo se amplía la brecha entre grupos, sino que se registra un profundo retroceso en todos los niveles: apenas el 5% de los estudiantes más vulnerables lograron los aprendizajes mínimos en Matemática en 2024, frente al 28% de los menos vulnerables. Según Eugenia Orlicki, aún no se observa un punto de inflexión para la recuperación en esta materia, y la brecha ha continuado aumentando a lo largo de la última década. Destacó que, entre los estudiantes más vulnerables, solo 5 de cada 100 logran alcanzar niveles mínimos de aprendizaje al finalizar la secundaria.

En comparación con el informe previo de 2024, que identificaba una brecha de 1,7 en Lengua y 5,5 en Matemática para secundaria en 2022, este nuevo análisis corrobora que la desigualdad en Lengua se mantiene constante (1,7 en 2024). No obstante, los indicadores en Matemática reflejan una alarmante desigualdad, con un nivel actual de 5,3 que denota un aumento del 30% respecto a una década atrás. Para Cecilia Adrogué, mientras los resultados en Lengua han mostrado estabilidad con una brecha que apenas varió, el mayor desafío recae en Matemática no solo por la desigualdad existente, sino también por el retroceso generalizado en los logros educativos tanto en primaria como en secundaria.

La radiografía del informe deja un mensaje contundente: mientras que en Lengua los niveles de aprendizaje son más elevados y la brecha se mantiene estable, Matemática enfrenta un deterioro continuo con caídas sostenidas en todos los grupos y una brecha cada vez mayor. Orlicki subrayó que los datos actuales son particularmente preocupantes; por cada cinco estudiantes menos vulnerables que logran alcanzar aprendizajes mínimos, solo uno pertenece al grupo más vulnerable. Esta disparidad pone sobre la mesa la urgencia de implementar políticas educativas focalizadas.

El documento cierra alertando sobre las serias implicaciones que estos resultados tienen para las oportunidades futuras de los estudiantes más vulnerables. Hace un llamado a priorizar políticas específicas para mejorar el aprendizaje de Matemática con urgencia, ya que esta problemática comienza desde el nivel primario y se intensifica significativamente en secundaria. En palabras finales de Cecilia Adrogué, resulta imperativo adoptar estrategias concretas que garanticen mayor equidad y un acceso efectivo a una educación de calidad.

Fuente: Universidad Austral

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